
Me dijo que yo era su alma, que no quería quererme y que por esas cosas de la vida ya no quería estar sin mí. No es de esos hombre sque se prodiguen en frases bonitas, es más bien tosco y aborrece los sentimentalismos, por eso cada palabra suya, me dida, pensaba, me cayó encima como una gota de lluvia. Comprendí que el también había entrado en esa zona de la más secreta entrega, él también se había desprendido de la armadura como yo. Acostumbré a escribir sobre el amor romántico, ese que todo lo da, sin escatimar nada. Porque siempre supe que existía, aunque tal vez nunca pueda estar a mi alcance. He querido a otros hombres, pero apun así en las pasiones irracionales me cuidé las espaldas. Cuando nos conocimos, acordamos que yo me las arreglaría sola. No con esas palabras, pero quedóe ntendido. Seríamos compañeros, eso de compañeros ahora me suena a guerrilla. Me gustaría probar que se siente ser el sexo débil sin pudor(para variar un poco). Él me conoce más que yo misma y así y todo me quiere. Nos tenemos el uno al otro; es para celebrarlo.

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