martes, 3 de marzo de 2009
Y en nuestras encuentros furtivos me decías que no puedo pensar en ti, que estaba prohibido sentir, que ni siquiera pensara en que te tengo o que podrías tenerme. Y me miras, y sé que estás haciendo el intento por renunciar y de ponerte una venda en tus ojos para no captar lo que está ocurriendo entre nosotros. Y sé que suena ridículo, y me miras a los ojos y me regañas, y al mismo tiempo me proteges, y me vuelves a mirar, y me estremeces, y me comprendes, y me escuchas, y me gustas, y me cuestionas. Me aceptas, y mientras me miras, yo también lo hago, y descubro lo que está pasando. ¿Sabes por qué? Porque siento lo que tú estás sintiendo, cuando te beso la mejilla y tú nervioso, me apartas, te alejas y me sonríes, y me miras y me repites esa negativa rotunda, y me inclino hacia ti y te vuelvo a besar porque no te das cuenta, pero te contradices. Aunque cada vez que puedes me reprochas que en esta relación no puede haber cariño, pero ese beso revela un no te vayas, quedate aquí conmigo, te necesito. Y si pudieras leer esto y te dan ganas de reírte, puedes hacerlo, pero avisame para reirnos juntos y aprovechar esa instancia de sentirte cerca.Aunque te alejes cada día un poco más de mí y sea el principio de algo que no ha empezado (y tampoco nunca lo hará), pero que, sin embargo, ya acabó. Hoy más que ayer te extraño y me siento rara extrañandote, porque aunque no hay nada, lo sentimos todo. -
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario