domingo, 1 de marzo de 2009
A decir verdad le temo al compromiso; De hecho, prefiero aferrarme a la silueta de mi amante y dissfrutar los encuentros furtivos con él a la rutina de una vida en común, al cansancio de un matrimonio y a la pesadumbre de envejecer juntos compartiendo las penurias de fin de mes, el mal olor de la boca al despertar, el tedio de los domingos y los achaques de la edad. Le temo a la rutina. -
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