sábado, 28 de febrero de 2009

Me considero una transeúnte de la vida, siempre de paso, permanezco de pie balancéandome de un lado a otro incapaz de estar quieta, mi vista se pierde en la lejanía, cambio de tema bruscamente en medio de la conversación, preguntó y no me detengo a oír las respuestas, me pongo a divagar en vez de atenerme al relato de mi vida. Cada día me cuesta más centrarme en los hechos, porque me distraigo. Solo frente a él adquiero contornos fijos. -

Echaba de menos sus manos, su olor, su espalda fuerte, su cabello en la nuca, sus caricias, el roce de su barba, el soplo de su aliento en mis orejas cuando estabamos juntos en la oscuridad. Era tanta la necesidad de estrecharlo. Definitivamente, hoy no ha sido un buen día para mí. Supongo que presentí la desgracia, pero no la formulé en palabras por orgullo. No quise que nadie me viese humillada. No lloré, porque en realidad no sentía tristeza. Era un sentimiento ajeno a mí, bordeaba lo patético y es posible que nadie más que yo lo hubiese entendido. Resulta dificil comprender lo que me pasa. Dormí para no pensar tanto y desperté con el estomágo revuelto y el pensamiento confuso. -
Ahora solo quiero apoyar la cabeza en tu hombro y rogarte que me cobijes, como se supone que hacen los hombres con las mujeres cuando realmente las quieren. Nunca habría admitido ese anhelo que me ampares y me protejas ¡Qué absurdo! Imagínate, esto contradice toda una vida de feminismo. -

Me miro al espejo y parezco un fantasma deslucido descansando en la poltrona de alguna terraza. Ciertamentee parezco un alma de otro tiempo, hablando sola, masticando el aire, tal vez recordando años lejanos e que todo era de otro color o buscando en mi memoria los nombres de antiguos contertulios.
Y el recuerdo de mi pasado es como internarse en un laberinto y a veces, no consigo reconocer un lugar, un suceso o un ser querido y situarlo en la niebla.
Como consuelo no quiero perder nunca mi inagotable imaginación, entretenida en mis propias fantasías carezco de tiempo y ánimo para ocuparme de las pequeñeses de la existencia.
En mis recuerdos no hay caos, los almaceno en perfecto orden y soy feliz hurgándolos. En este aspecto tengo mejor suerte que los ancianos, a quienes la falta de memoria borra episodios del pasado y crea el pánico de no haberlos vivido. -

viernes, 27 de febrero de 2009

El sentido común me dice que él no es para mí, que el final será triste y ahora es el momento de romper y correr. Pero analizo que sentido tiene preguntarme tanta barbaridad junta, si el final será triste, si sufriré, si compartimos cosas en común, si nos entendemos de maravillas, si nuestros astros nos favorecen. Es mi compañero y lo quiero. Yo soy suya; él es mío, el resto es palabrería. Entonces, no hay nada más que decir. -

Me gustó su risa espontánea, su actitud segura, sus manos elegantes. A veces parecía que se tragaba todo el aire, que ocupaba todo el espacio. Se notaba que había vivido y sufrido; llorado y reído, pero parecía invulnerable ¿y yo? ¿Qué vio él en mí cuando nos conocimos?. También yo me miraba con el filtro compasivo de la costumbre. -

Karma. -

Me revienta la idea del karma. Creer en el ya es bastante limitante, pero el karma es mucho peor, o por lo menos así lo creo yo, porque se remonta a mil vidas anteriores, y a veces uno tiene que cargar también con las fechorías de los antepasados. El destino se puede cambiar, pero para limpiar el karma se requiere toda una vida, y tal vez eso no sea suficiente.

Intentando contener el inminente miedo, un nudo en la garganta que aprieta fuerte. Me pregunto que sentido tiene herir, rumorear, hacer sentir mal u opacar. Las dudas nublan el alma y fácilmente ensucian el corazón.
Bien sabido es que existe un antes y un después, deseamos ser una vivencia inolvidable, una realidad sin comparación, un futuro deseoso y lleno de amor, pero pareciera que siempre habrá gente con malas intenciones que busque opacar tu felicidad; Entonces, es importante imponer barreras para que el entorno no nos desenfoque. ¡Vivamos & dejemos vivir!

jueves, 26 de febrero de 2009

Deseo ser lo más fiel a la verdad posible, pero la memoria es siempre caprichosa, fruto de lo vivido, lo deseado y la fantasía. La línea que divide la realidad de la imaginación es muy tenue, pero ya no me interesa porque para mí, todo es subjetivo. La memoria también está teñida por la vanidad. Ahora la muerte está sentada en una silla cerca de mi mesa, esperando, pero todavía me alcanza la vanidad no solo para enrrojecerme las mejillas cuando vienen visitas, sino también para escribir en este blogspot. -
No me dejó hablar, me tomó en sus brazos con tanta urgencia, que sin más me tapó la boca con la suya. Entonces me di cuenta que yo también había esperado ese momento desde hacía mucho tiempo. Me aferré a su cintura y le devolví el beso con una pasión que llevaba mucho tiempo dormida o engañada, una pasión que tenía reservada para otro hombre y que clamaba por ser vivída antes de que se me fuera la juventud.
Sentí la certeza de su deseo, sus manos en mi cintura, en la nuca, en el cabello, sus labios en mi cara y cuello, su olor de hombre joven, su voz murmurando mi nombre y me sentí plenamente dichosa. -

La muerte, esa buena madre. -


Mi memoria del pasado remoto es muy vívida y podría relatar paso a paso lo ocurrido en los primeros años, pero no hay tiempo, porque la muerte, esa buena madre, me llama y quiero seguirla, para descansar por fin en brazos de él. Los fantasmas del pasado me rodean, adquieren contornos cada vez más firmes y oigo sus voces susurrando en los corredores de mi casa. No estoy demente, como suelen ponerse los ancianos, todavía soy fuerte y tengo la cabeza bien plantada sobre los hombros. Muchas veces se me pierde & yo la tengo que andar buscando, pero ciertamente estoy con un pie al otro lado de la vida y por eso prefiero escuchar y observar lo que para otros pasa inadvertido. Hay personas que me quieren y se inquietan cuando hablo así, me aconsejan que rece, eso calma el alma, me dicen. Mi alma está en calma, no tengo miedo a morir, no lo tuve entonces, cuando lo razonable era tenerlo, y menos ahora, cuando he vivido de sobra. Tú eres lo único que me retiene en este mundo; Confieso que no tengo ninguna curiosidad alguna por ver a mis nietos crecer, prefiero llevarme el eco de sus risas infantiles. Rezo por costumbre, no por remedio para la angustia. La fé no me ha fallado, pero mi relación con Dios ha ido cambiando con el transcurso de los años. -
A veces pienso que los años me han transtornado el cerebro & las pocas neuronas que van quedando debido al consumo de tantas sustancias tóxicas que han corrido por mi cuerpo y no se puede pasar por alto que es imposible. Sospecho que ando viendo visiones, como una anciana lunática. Pero esas dudas se disipan cuando lo veo pasar por mi lado & oigo su risa, sé que me acompaña, que es capaz de perdonarme todos mis arrebatos sublimes del pasado, presente y futuro y que está más cerca de mí de lo que nunca estuvo antes. Está conmigo.

No puedo comprender lo que me atraía tanto de él. Era un hombre maduro, sin ninguna coquetería, que arrastraba ligeramente sus pies y había perdido la alegría injustificada que lo hacía tan atrayente. No era risueño, tampoco era seductor, ni tierno conmigo; entonces, no había razón alguna para desearlo en forma descomedida y brutal que me sumía, muchas vecees, en el ridículo y en la desesperación, pero no podía, ni tampoco quería, evitarlo. Sus gestos menudos, su tenue olor, la luz de sus ojos, todo (absolutamente todo) en él me gustaba. -